TRANSCRIPCIÓN DE LA INTERVENCIÓN DE LA DIPUTADA ANA TERESA ARANDA OROZCO PARA PRESENTAR SUS RESERVAS AL DICTAMEN CON PROYECTO DE PRESUPUESTO DE EGRESOS DE LA FEDERACIÓN PARA EL EJERCICIO FISCAL 2024.

7 de Noviembre de 2023

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Ciudad de México, a 7 noviembre de 2023

 

TRANSCRIPCIÓN DE LA INTERVENCIÓN DE LA DIPUTADA ANA TERESA ARANDA OROZCO PARA PRESENTAR SUS RESERVAS AL DICTAMEN CON PROYECTO DE PRESUPUESTO DE EGRESOS DE LA FEDERACIÓN PARA EL EJERCICIO FISCAL 2024.

 

 

DIPUTADA ANA TERESA ARANDA OROZCO (ATAO).- Con su venia, señora presidenta. Ahí donde pones tu tesoro, ahí tienes tu corazón. Así reza la sentencia bíblica que hoy podemos sin duda aplicar al presupuesto, porque ese es el tesoro que los ciudadanos confiamos a los gobernantes, que no es dinero de su propiedad para manejarlo al contentillo, es el producto de los esfuerzos y los sacrificios de todo un pueblo.

 

¿Y dónde pone el tesoro de todos nosotros el presidente? ¿Está acaso el corazón de Andrés Manuel con los enfermos? Desde luego que no, si lo estuviera no habría dejado sin quimios a las mujeres y a los niños con cáncer ni habría dejado colapsar el sistema de salud con el consiguiente desabasto de medicamentos.

 

 

Pero tampoco habría permitido el subejercicio criminal en la obtención de vacunas para que después de presumir, antes del 2018, ser un país con el 90 % de niños con esquema completo de vacunación, hoy no podamos garantizar la protección ni de un 30 % de nuestros pequeños.

 

Si hubiera cariño y compromiso con la salud, los recursos de los institutos nacionales estarían aumentando y no disminuyendo de manera continua y alarmante. ¿Está acaso el corazón del presidente con los campesinos? No, no está. El abandono del campo lo denuncia a gritos. Ahí solo llega el recurso que permite tener de rodillas a nuestros hermanos.

 

Pero el corazón del presidente tampoco está con las mujeres. Cada año hay menos dinero para apoyar sus demandas de justicia, para garantizarles una vida libre de violencia, los refugios se acabaron y los pocos que sobreviven lo hacen estirando la miseria que reciben tarde y mal del gobierno federal.

 

Y no solo no hay cariño, hay rechazo. Las puertas del Palacio están cerradas para nosotras, los programas de apoyo emprendedor se acabaron, las estancias infantiles también. Vaya, ni siquiera le alcanzó el afecto al presidente para dejar funcionar las escuelas de tiempo completo que nos permitían trabajar de tiempo completo.

 

¿Acaso está el corazón del presidente con los damnificados de los desastres? Tampoco. Si lo estuviera no habría desaparecido el Fonden ni lo habría convertido en un programucho opaco sin recursos ni reglas de operación, que lo único que permite es que se haga un uso discrecional y caprichoso de los apoyos.

 

Si el afecto presidencial estuviera con ellos, no estarían como están ahora nuestros hermanos de Guerrero, recibiendo a cuentagotas el apoyo que reclaman con urgencia. ¿Está el corazón del presidente con nuestros hermanos que padecen inseguridad e injusticia? Tampoco. Si lo estuviera no habría cancelado el Fortaseg, que permitía tener policías mejor capacitados y equipados. No habría militarizado la seguridad pública, plena de abrazos para los criminales y de balazos para los ciudadanos ni habría ordenado desaparecer los fideicomisos del Poder Judicial y disminuir su presupuesto, que ponen en severo riesgo de parálisis la impartición de justicia.

 

¿Está el corazón del presidente con los adultos mayores? Algunos afirmarían que sí, porque se han aumentado los recursos de las pensiones, pero si hubiera de verdad cariño para nuestros viejos, no usarían el programa como escudo para esconder el escandaloso aumento de 3 mil a 18 mil millones que en solo dos años le han acomodado los gastos de operación y en donde esconden el pago a decenas de miles de siervos de la nación, que están como buitres detrás de los beneficiarios.

 

Si hubiera afecto a nuestros abuelos, deberían garantizarles también atención médica, medicinas, estancias de día y centros gerontológicos. Si el amor fuera de a de veras, el presidente no declararía, desnudando su malsano propósito, que el apoyo es solo parte de su estrategia política.

 

¿En dónde está pues el corazón del presidente y de su transformación de cuarta? Está ahí, donde está el tesoro y el tesoro está en este gobierno para construir clientelas, para comprar voluntades que garanticen su permanencia en el poder, para hacer del aparato de justicia un brazo vengador en contra de los opositores, para corromper a las Fuerzas Armadas, para promover su narcisismo.

 

El tesoro que debería convertirse en salud para todos, educación para todos, seguridad y justicia para todos, hoy tiene un único propósito y un solo destinatario, su alteza serenísima Andrés Manuel López Obrador y sus ocurrencias...

 

Al que ustedes le rinden pleitesía, no importa si para eso tienen que traicionar al pueblo que juraron defender. Es un corazón de metal, es un corazón de cemento… es un corazón insensible.

 

Y es cuanto, presidenta.

 

 

 

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